Cuidado diario para una rutina más cómoda
Incorporar pequeños momentos de atención plena en casa y en el trabajo para alivianar la tensión corporal.
Evitar la rigidez en el escritorio
Muchas de nuestras jornadas en Lima o Arequipa implican largas horas de oficina o home office. Es común que, sin darnos cuenta, mantengamos una misma posición durante horas. La pantalla nos absorbe y el cuerpo se acostumbra a la inactividad.
El simple hábito de levantarse unos minutos cada hora, preparar una taza de té, o caminar por la casa ayuda a que el cuerpo cambie de postura y descanse del estatismo.
Calzado y ropa cómoda
A menudo subestimamos el impacto que tiene lo que usamos. Elegir un calzado que brinde buen soporte es vital cuando sabemos que nos tocará caminar hasta el paradero o estar de pie haciendo trámites.
Vestir ropa que permita el movimiento libre facilita que podamos alternar entre estar sentados y de pie sin sentir que nuestra propia indumentaria nos restringe.
La transición al llegar a casa
Después de lidiar con el tráfico y el clima, llegar a casa puede ser abrumador si inmediatamente saltamos a las tareas del hogar. Tomarse un respiro es un acto de cuidado.
Acomodarse en una silla, quitarse los zapatos y cerrar los ojos durante cinco minutos le avisa al cuerpo que la parte exigente del día ha terminado.
Pequeñas cosas que puedes observar hoy
Tu mandíbula y hombros
¿Estás apretando los dientes mientras lees un correo? Trata de soltar la mandíbula y bajar los hombros suavemente.
Tu forma de cargar peso
Si llevas una mochila o bolsa de mercado, intenta equilibrar el peso para no recargar un solo lado de tu cuerpo.
Tus pausas visuales
Alejar la mirada del monitor hacia un punto distante descansa la vista y, por reflejo, suele relajar el cuello.
La posición de tus piernas
Evita cruzar las piernas en la misma dirección durante horas. Cambiar de posición favorece la comodidad general.